Dos putos besos... Fueron simplemente dos putos besos, pero es que al recordarlos tiemblo, un escalofrío me recorre por dentro. Fueron besos de ganas, con hambre atrasada, que regados con alcohol parecieron más intensos. Eran besos de resolver cuestiones, de callar conversaciones, de sacudir bocas, de incendiar entrañas. Besos de morder labios y morder miedos, de romper protocolos y palpitar por dentro, besos descontrolados, callejeros, besos de aquí y ahora, a quemarropa, besos pendientes, besos sedientos, desafiantes, desnudos y virulentos. Besos inútiles que para él no significaron nada y sólo sirven para escribir textos... Y para mí... idiota de mí, para mí fueron más que dos putos besos. Besos que no se olvidan, dos putos besos de esos...
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